miércoles, 21 de diciembre de 2011

La última carta

Hola c:
Bien, hoy estaba buscando un archivo en mi laptop y me encontré con este documento de Word. Lo tenía desde hace mucho pero recién ahora me dió ganas de publicarlo. Así que, espero que les guste (:

Era ya de madrugada, y los dedos de Amanda jugueteaban con ese lapicero que era el único testigo de todas las lágrimas que aquella chica había derramado aquel día. Indecisa, la castaña seguía ahí, sentada en el mismo lugar desde hace horas, con una pequeña luz aún encendida alrededor de la penumbra de su hogar.
Dio un leve suspiro, y rápidamente se secó algunas lágrimas que corrían por su rostro y otras que amenazaban con aparecer. Tomó el bolígrafo entre sus manos, y respiró hondo antes de empezar a escribir. Era una carta. Y era para…él. Para el chico que había evitado decir su nombre, para el joven que había tratado de olvidar.
Tantas veces se había levantado con ese impulso, con el deseo de escribir en aquella hoja, tan blanca como la luz de la luna que entraba por su ventana. Y tantas veces había frenado ese impulso, se había echado y vuelto a dormir. Pero hoy no, ya no más. Era tiempo, y la tinta del bolígrafo se impregnó lentamente mientras escribía:

Hace tanto que no pienso en ti-o trato de no hacerlo-que incluso creí que ya te había olvidado. Pero sé que no lo he hecho, y ese no es el motivo de esta carta. No quiero ninguna explicación y aunque exista una no quiero saberla. Tampoco quiero decirte que te amo, que te extraño y quiero que regreses, porque eso ya lo sabes. Esta carta es diferente, para ti y para mí.
Te prometo que será la última, y que luego de esto no volverás a saber nada de mí. Podré desechar todo lo que me recuerda a ti sin remordimiento, podré seguir mi vida y sé que tú también. Pero necesitaba decirte algo muy importante antes de que entierre todo acerca de ti.
Simplemente…quiero darte las gracias. Sí, leíste bien. Te doy las gracias por absolutamente todo. Gracias por enseñarme a poder soportar el sufrimiento, a no dejarme vencer y a que cada vez que me caiga me vuelva a levantar, aunque me duela. Gracias por hacerme entender que el mundo no es color de rosa, y que las princesas y príncipes de los cuentos de hadas sólo existen en los mismos. Gracias por motivarme a seguir buscando a alguien que en verdad me quiera, me respete y que reciba todo el amor que alguna vez sentí por ti.
Y sé que olvidarte no será cosa de un día, quizás me tarde tanto que me acostumbre a tenerte cerca, aunque sea en mi mente. Pero cada vez que te recuerde y hable de ti-si llego a hacerlo-ten la plena seguridad que seguiré dándote las gracias porque a pesar de todo…me enseñaste a darme cuenta de que puedo sobrevivir sin ti”

Dobló en la mitad la hoja mientras buscaba tratando de no hacer ruido algún sobre de uno de sus cajones. El destino-¿realmente?-hizo que su mirada se encontrase con una pulsera. Cerró los ojos un instante, y sintió que todos los recuerdos volvían a invadir su mente. Esos recuerdos que estaba tratando de enterrar, de encubrir, de olvidar. Tomó la pulsera y la observó detenidamente. Era de plata, y estaba grabada la inicial del nombre de….él. Lo puso también en el sobre. Desdobló la hoja y volvió a escribir:
“PD: Te la devuelvo…sé que encontrarás a otra persona a quien regalarle, una persona a la cual realmente ames”
Cerró el sobre con la carta y la pulsera dentro y esperó el amanecer que ya estaba próximo. Los párpados se le cerraban, pero estaba decidida a entregarle la carta. Cuando sus padres hubieron salido a trabajar, la castaña se escabulló por la puerta hasta llegar al buzón. Era la decisión correcta, y en el fondo de su corazón lo sabía.
Regresó a su cuarto sintiéndose vacía, como si hubiera dejado parte de su corazón en aquella carta. Pero lo había hecho, al menos una parte de él. Y mientras los recuerdos volvían a invadir su mente, pudo ver como el cartero se llevaba esa carta, su carta.
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Este pequeño relato se merece un comentario? :3

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